Cerca de textos i medis per mesos

Cerca textos i medis per dia de mes

juliol 2019
dl. dt. dc. dj. dv. ds. dg.
« juny    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Globedia

Cataluña y el comercio con América. El fin de un debate. Carlos Martínez Shaw. Universidad de Barcelona

image_print

SAW-2

LLEGIR-MES-FILOCAT

El falso mito de que los catalanes tenían prohibido comerciar en América. ABC, 11/01/2015

image_print

César Cervera

La falta de participación de los catalanes se debió a factores económicos y no a jurídicos a principios del descubrimiento. Progresivamente, los comerciantes aragoneses fueron desplazando sus intereses del Mediterráneo al Atlántico

PUERTO-SEVILLAEl reinado de los Reyes Católicos, con la consiguiente unión de las coronas de Aragón y Castilla y León, es señalado por el nacionalismo catalán como el origen de todos los males de Cataluña. Según apunta una guía turística que se distribuía hasta hace poco en Barcelona, la región fue «privada de oportunidades comerciales con América y se convirtió en una tierra empobrecida». Una versión victimista y manipulada de la historia, frente a la que el hispanista Henry Kamen dice «no saber si reír o llorar ante tanta insensatez» en su último libro «España y Cataluña: Historia de una pasión».

Bien es cierto que durante el siglo XV tuvo lugar un claro declive económico en la ciudad de Barcelona – enclave comercial de la Corona de Aragón y sus territorios en el Mediterráneo–, pero éste se produjo antes de la llegada de los Reyes Católicos. Entre 1462 y 1472, la ciudad de Valencia alcanzó un mayor desarrollo y superó por primera vez comercialmente a Barcelona. Fue una crisis pasajera motivada por razones demográficas y por epidemias, que no remitió definitivamente hasta el siglo XVII.

Al contrario, la unión dinástica de los Reyes Católicos inició un periodo de gran efervescencia económica con la asociación entre reinos hispánicos. Cataluña y toda la Corona de Aragón giraron definitivamente su vista hacía Castilla, que protagonizó un gran auge tras el Descubrimiento de América en 1492. Pronto, Castilla adquirió un papel preeminente en esta asociación, pero los datos refrendaban el porqué de su posición: la población castellana suponía el 80% de España y su territorio ocupaba tres cuartas partes del peninsular en el momento de la unión dinástica.

El falso mito de la prohibición sobre Aragón

Hasta 1520 muchos puertos españoles tenían libertad de comercio con el Caribe, incluidos los aragoneses, pero posteriormente se creó un monopolio estatal controlado desde Sevilla. El monopolio no fue un privilegio de Castilla frente a la Corona de Aragón, sino de un puerto de la península, Sevilla, elegido por sus condiciones geográficas y sustituido más adelante por el de Cádiz por los mismos motivos. Cientos de catalanes se desplazaron hacia estas ciudades, donde pudieron comerciar libremente desde 1524. Cabe mencionar que el monopolio nunca fue excesivamente restrictivo ni siquiera para los comerciantes ingleses, holandeses y franceses.

El monopolio no fue un privilegio de Castilla frente a Aragón, sino de un puerto concreto

La Monarquía hispánica buscaba con esta medida el traslado seguro de la conocida como Flota de Indias y evitar que la dispersión en muchos puertos facilitara los ataques piratas. Así, entre 1540 y 1650 – periodo de mayor flujo en el transporte de oro y plata–, de los 11.000 buques que hicieron el recorrido América-España se perdieron 519 barcos, la mayoría por tormentas u otros motivos de índole natural. Solo 107 lo hicieron por ataques piratas, es decir, menos del 1 %, según los cálculos de Fernando Martínez Laínez en su libro « Tercios de España: Una infantería legendaria». Un daño mínimo que se explica por la gran efectividad de este sistema de convoys que encontraba su estación final en Sevilla.

El origen del mito sobre la exclusión de los catalanes en el comercio con América nace, posiblemente, de las cláusulas restrictivas incluidas en el testamento de Isabel la Católica que daban preferencia a los comerciantes castellanos en varios asuntos, puesto que la Reina consideraba que el descubrimiento y su explotación pertenecía solo a Castilla. Sin embargo, en los siguientes años, bajo el reinado de Fernando «el Católico, se revocó la mayoría de las limitaciones sobre los aragoneses. El historiador catalán Jaume Vicens Vives cita, como ejemplo del protagonismo creciente de los catalanes en esos años, el envío de franciscanos catalanes a América en 1508 o la expedición de Juan de Agramonte (Joan d’Agramunt) a Terranova.

Los comerciantes catalanes, no en vano, estaban poco interesados en América a principios del siglo XVI –lo que explica su escasa presencia–, ya que estaban ocupados tratando de recuperar su posición en los mercados tradicionales, es decir en el Mediterráneo y en Europa del norte. Asímismo, Fernando «el Católico», además de rebajar las limitaciones en América impuestas en el testamento de su esposa, otorgó total libertad a los catalanes para negociar con las plazas del norte de África en las Cortes de Montsó en 1511. Las cesiones en los mercados africanos, cuya conquista y defensa corría a cargo de las arcas castellanas, contribuyeron a que Barcelona recuperase poco a poco el pulso económico tras la crisis sufrida en el siglo XV.

En 1522, Carlos I de España rechazó una petición de Barcelona para obtener permiso de comercio directo con América desde sus puertos, y remitió a los comerciantes catalanes –como al resto de habitantes de España– a trasladarse a Sevilla (más tarde a Cádiz) y hacer uso de sus infraestructuras. Desde el punto de vista legal no había ninguna restricción, tan solo las exigencias que cualquier castellano también debía obedecer.

A la conquista de privilegios reales

«Los comerciantes del Principado procedieron primero a la conquista de posiciones sólidas en la plaza de Cádiz para más tarde obtener una serie de innegables privilegios todavía en el marco del monopolio andaluz y finalmente conseguir la ruptura del régimen implantado en 1503», explica el historiador Carlos Martínez Shaw en su estudio « Cataluña y el comercio con América: el fin de un debate» sobre el ascendente protagonismo de los mercaderes catalanes en el puerto andaluz.

Entre 1509 y 1534, el número total de comerciantes procedentes del Reino de Aragón se elevó a la cifra de 121, contando a aragoneses (46), valencianos (26), mallorquines (11) y catalanes (38). Número exiguo en relación a los 2.245 andaluces embarcados entre las mismas fechas, pero superior a los 48 naturales del reino de Murcia y a los 23 de Navarra, según las estimaciones del historiador Pérez Bustamante en «Las regiones españolas y la población de América» (Revista de lndias, número 6).

A principios del siglo XVIII, coincidiendo con la expansión económica de Cataluña tras la Guerra de Sucesión, el comercio de este territorio incrementó de forma acelerada su presencia en las rutas transatlánticas. A mediados de siglo, la Real Compañía de Barcelona –«una empresa privilegiada» financiada por la burguesía mercantil del Principado con el objetivo de dar salida a la producción catalana hacia los mercados ultramarinos– dominaba la mayor parte del comercio de Cádiz. Y por presión de esta compañía, se publicaron los decretos de 1765 y 1778 que terminaban con el monopolio andaluz y permitieron la participación directa de los distintos reinos de la Monarquía en el tráfico colonial, siendo Barcelona uno de los puertos habilitados para el libre comercio.

«Los comerciantes catalanes obtuvieron una serie de innegables privilegios»

Sobre el mito de que la población aragonesa tenía restringida la migración al nuevo continente, Carlos I estipuló la igualdad de derechos entre los súbditos de Castilla y los de Aragón en las Leyes de Indias. Una célula real en tiempos de Felipe II evidencia que los catalanes contaban con la misma consideración legal que el resto de españoles para circular por las posesiones hispánicas en América, donde los extranjeros tenían prohibida su presencia: «No residan en las lndias y salgan luego de ellas todos los extranjeros, que no fueren naturales de los reinos de Castilla y Aragón». No obstante, y aunque el goteo migratorio fue constante, los problemas demográficos que sufría Cataluña y su escasa población en el siglo XVI hicieron que el mayor número de españoles que colonizó América procediera de Castilla.

 

José Antonio y Cataluña. Valls Taberner. La Vanguardia, 02/03/1939

image_print

jose.antonio-y-cataluna

Cataluña en la carrera de las Indias, treinta y cinco años después. Lo que queda por hacer. Uned. Isabel Lobato Franco

image_print

En efecto, desde que Carlos Martínez Shaw cerrara el debate suscitado en torno a esta cuestión en el célebre artículo publicado en 1980 en el Boletín Americanista, lejos de producirse la natural evolución en un tema historiográficamente superado por haberse demostrado fehacientemente su falsedad, lo que se ha producido es una clara involución que se pone de manifiesto al haberse convertido en pieza del argumentario de la historiografía nacionalista sustentadora del actual «procés», y divulgarse a través de cursos, conferencias o charlas, organizadas por todo tipo de asociaciones culturales (patrocinadas por los poderes públicos, no hay que olvidarlo) y de todo tipo de artículos de opinión publicados en prensa, pero sobre todo, en la red, a través de todo tipo medios digitales, blogs personales o páginas web de todo tipo de grupos, fundaciones o círculos. Quiero llamar la atención sobre el hecho, ciertamente revelador, de que la autoría de muchas de estas charlas, conferencias, artículos y hasta ponencias presentadas en congresos internacionales, no corre, en casi ningún caso, de la mano de historiadores profesionales.

Para muestra, un botón, el de los autoproclamados investigadores  agrupados en torno a un llamado Cercle Català d’Història y las enloquecidas  comunicaciones presentadas en el 54º Congreso Internacional de Americanistas que se celebró en Viena en 2012, o el libro publicado en 2007 por la editorial Rosa Sentat y la Associació Conèixer Catalunya, titulado Els stops a la història de Catalunya y cuyos autores Josep Espar i Ticó , Joan Amorós i Pla  y Francesc Roca i Rosell  lo definen como «el conjunto de hechos históricos que han frenado el normal transcurso de nuestra historia». En el capítulo 4 de esta sin par obra, que lleva por título «La Catalunya sotmesa», en el primer epígrafe, titulado «Arraconament i discriminació» se cita como ejemplo palmario de tal discriminación «l’exclusió de la conquesta d’Amèrica», y cito literalmente lo que allí se dice:

«Ferran consentí que després del descobriment d’Amèrica, els súbdits dels seus Regnes  e Catalunya, Aragó, València i les Illes balears fossin exclosos pel testament d’Isabel de la colonització d’Amèrica, tot i que probablement Colom fou català o mallorquí i que l’expedició va ser pagada per Ferran. Aquesta exclusió ha tingut conseqüències funestes: cap república americana no té com a llengua el català. Portugal, en canvi, aconseguí que un papa de la família valenciana dels borja, Alexandre VI acordés confiar-li una franja compresa entre la Guaiana i l’Uruguai: és l’actual brasil. I el Brasil parla portuguès» .

Ciertamente, pasajes como este moverían más bien a la sonrisa benevolente si no fuera porque esta asociación es colaboradora de la Generalitat de Catalunya y ha organizado un buen número de cursos de Historia de Cataluña, algunos de ellos dirigidos a universitarios por los que la Universitat Autònoma de Barcelona ha llegado a conceder 2 créditos de libre configuración.

 

Leer documento completo

 

 

Castilla y Aragón en el descubrimiento de América. Víctor Balaguer

image_print

portada

BALAGUER-1

 

BAALGUER-2

 

BAALGUER-3

 

Leer documento completo…

 

 

La recuperación del Socialismo.E.F. Schumacher

20100820133413-schumacher-e-f

por E.F. Schumacher (*) Tanto las consideraciones teóricas como la experiencia práctica me han llevado a la conclusión de que el socialismo es de interés solamente por sus valores no económicos y por la posibilidad que crea para la derrota de la religión de la economía. Una sociedad regida principalmente por la idolatría del enrichissez-vous, […]