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La Historia los juzga ya. El Mundo. 27/09/2018


J H Elliott pic smallSir John H. Elliott regresó hace unos meses a Cataluña. Visitó el monasterio de Poblet, primaveral y perdido. Se asomó al balcón del Ayuntamiento de Barcelona, donde recordó el fiasco de Companys. Y adelantó a un grupo de privilegiados parte del contenido de su próximo libro, una imponente -y previsiblemente polémica- historia comparada de Cataluña y Escocia. Cuando se marchó, lo hizo preocupado. Con la tristeza del que conserva la memoria y acaba de perder la fe. Elliott es el más grande hispanista vivo. Y uno de los mayores expertos en la historia de Cataluña. En 1999, recibió la Cruz de Sant Jordi de manos del entonces presidente Pujol, que en su discurso citó la obra del historiador de forma selectiva: sólo los párrafos que adornaban su relato de una Cataluña compacta y en combate contra España. «Típico político», pensó Elliott. «Típico nacionalista», hubiera podido decir.

Elliott nunca pensó que las reivindicaciones de un sector de la sociedad catalana acabarían en un ataque frontal a la España democrática y descentralizada que él vio nacer. Joven discípulo de Vicens Vives en la España franquista, enemigo de todo maniqueísmo, premio Príncipe de Asturias en 1996, siempre ha procurado evitar el áspero debate público sobre la secesión. Hasta ayer. Después de leer en ‘The Times’ varias cartas plagadas de falsedades sobre la España contemporánea -«represiva», «intolerante», «autoritaria»-, y aprovechando una crónica sobre la «campaña de odio» lanzada contra los no nacionalistas en Cataluña, decidió contestar. Envió a ‘The Times’ una carta al director, que ayer se publicó abreviada. Esta es la versión sin editar.

Señor,

Resulta esclarecedor comparar el artículo de su corresponsal (23 de septiembre) sobre la «campaña de odio» que en Cataluña están llevando a cabo los partidarios más extremistas de los planes del Gobierno catalán para el referéndum por la independencia con algunas de las cartas que ha publicado usted al respecto. Ningún Estado europeo concede a ninguno de sus componentes territoriales el derecho a la secesión sin seguir un proceso constitucional pactado, y el proyecto de independencia que ha orquestado el presidente Puigdemont traspasa claramente los límites de la legalidad al desafiar la Constitución Española de l978 y el Estatuto de Autonomía de Cataluña.

Cataluña padeció durante largo tiempo bajo el régimen dictatorial del general Franco, pero entre 1978 y la crisis económica de 2008 prosperó como región y disfrutó de un alto grado de autogobierno. Los partidarios de la independencia intentan sacar provecho de presuntas medidas represivas tomadas por Madrid, pero puede que aquellos que simpatizan con el referéndum no sean conscientes de hasta qué punto el Gobierno catalán ha intentado imponer desde hace tiempo su propia agenda radical a la sociedad catalana en su conjunto.

A través de su control del sistema educativo, su influencia en los medios de comunicación, su manipulación de la historia catalana en pos de sus propios intereses, y en algunos casos por medio de la intimidación, ha intentado inculcar en la población una imagen de Cataluña como víctima de malignas fuerzas exteriores.

Mientras que dicha caracterización, que se retrotrae al menos a 1900, pudo contener elementos de verdad en el pasado, no es cierta de la situación de hoy en día ni del lugar que Cataluña ocupa en la España democrática. Aunque el Gobierno de Rajoy ha mostrado una clara falta de empatía en su forma de tratar a la región, su régimen no se puede tildar de ninguna manera de represivo.

A estas alturas está claro que ha llegado el momento de realizar una revisión de la Constitución Española, y a su debido tiempo se debería intentar descubrir qué tipo de futuro es el que las gentes de Cataluña quieren para sí. Esto sólo será posible, sin embargo, si todas las partes entablan un diálogo civilizado dentro de los confines de la ley.

Sir John Elliott es profesor regio emérito de Historia Moderna en la Universidad de Oxford.




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John H. Elliott: "Los líderes independentistas catalanes viven en un mundo de fantasía". El Periódico. 4/11/2018


El historiador explora en ‘Catalanes y escoceses’ las raíces de los dos principales movimientos separatistas de la UE

Roger Pascual

John H. Elliott, profesor emérito de Historia en la universidad de Oxford y premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, explora en ‘Catalanes y escoceses’ (Rosa dels Vents/Taurus) las raíces de los dos principales movimientos independentistas en la Unión Europea (UE).

Plantea muchos paralelismos entre ambas naciones, especialmente entre sus movimientos independentistas a partir de los setenta. 

Lo que quería era dar una larga perspectiva sobre el por qué de los acontecimientos actuales. Soy historiador, no experto en Ciencias Políticas. Es la visión de un historiador intentando buscar similitudes y diferencias entre dos autoproclamadas naciones sin Estado, desde la Baja Edad Media hasta finales del año pasado. Para mí las diferencias son tan interesantes como las similitudes.

Aunque algunos planteen que todo es fruto de la crisis económica, el problema de encaje viene de muy lejos.

Cada nación tiene un tipo de identidad colectiva y eso pervive en los siglos. No se entienden los movimientos separatistas sin tener en cuenta los agravios pasados, los éxitos, los fracasos. La importancia también de la emoción, la psicología colectiva, que prevalece a veces sobre la realidad económica o social o lo que sea. Como digo en el libro, ‘seny’ y ‘rauxa’ no son solo una característica de Catalunya. Hay momentos de ‘seny’ y momentos de ‘rauxa’, como el que estamos viviendo ahora.

Denuncia en su obra que el fracaso del diálogo y de la imaginación ha envenenado muchas veces las relaciones con los gobiernos centrales. En el caso catalán, Mariano Rajoy decidió aparcar este debate, que se ha ido pudriendo.

Pensar en el problema catalán como solo jurídico y constitucional estrecha los horizontes e impide la entrada creativa e imaginativa en un diálogo que también tiene que ser político. Rajoy fue demasiado inflexible en su respuesta, no se dio cuenta de la gravedad de la cuestión nacional catalana. Yo que viví en Barcelona en los años 50 y vi la represión durante la dictadura de Franco entiendo perfectamente la insistencia, tras su muerte, en recuperar la identidad del idioma como símbolo de una nación (algo que no ocurre en Escocia).

Rajoy y Cameron afrontaron de forma muy distinta las peticiones de referéndum. ¿Quién cree que obró mejor? ¿Cameron arriesgando con uno pactado o Rajoy desdeñando y reprimiendo uno unilateral?

Cameron fue demasiado oportunista. Si uno va a permitir un referéndum, lógico hasta cierto punto, aunque no me gustan los referéndums, hubiera sido mejor fijar una mayoría determinada para aceptar los resultados tratándose de algo tan importante como la secesión. Pero yo, en general, estoy en contra de los referéndums porque polarizan la sociedad. Cameron aprovechó que la Constitución británica, al no existir como constitución escrita, da más flexibilidad a los gobernantes para el caso de Escocia pero también en el del Brexit, que fue un desastre total. En cambio, en España, la Constitución del 78 fue una gran Constitución que solucionó muchos problemas, pero hace muy difícil llegar a un acuerdo para la expresión del sentimiento regional o nacional de las distintas partes de España. No veo como se soluciona este problema.

¿Prefiere la solución Cameron o Rajoy?

Es muy difícil. No estuve el 1-O en Barcelona. Ha sido muy difícil para el Gobierno de España adoptar otras posibilidades dentro de las normas. Pero soy más partidario de la representación en parlamentos que de los referéndums que ponen un ‘sí’ o un ‘no’ como únicas posibilidades. Si fuera posible, yo evitaría un referéndum y usaría las cortes, en busca de más intentos para dialogar.

En el libro contrapone la actitud “prudente”, de la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, con el unilateralismo de los políticos catalanes. ¿Cree que le hubiera ido mejor a los independentistas catalanes con un liderazgo como el de Sturgeon? 

Sturgeon es muy astuta. Sabe qué hacer. Tal vez aprovecharía un Brexit duro o un fracaso de este para pedir un segundo referéndum y tal vez ganarlo entonces. Pero no soy profeta, soy historiador. El liderazgo escocés ha sido mucho más inteligente y ha estado más en contacto con la realidad social y política del momento que el de los líderes de aquí, que viven en un mundo de fantasía. Creen que es posible la independencia cuando no existe esa opción en este momento. Y creen que hablan por la mayoría de los catalanes y lo que vemos, como en Escocia, es una sociedad dividida. Lo importante es atraer a los neutrales y confusos y mostrarles los resultados de una posible independencia, virtudes y desventajas de formar parte de España.

¿Qué podría aprender un movimiento independentista del otro?

Los catalanes pueden aprender un poco de paciencia y un buen liderazgo y saber escuchar a los otros. Los escoceses, los peligros de perder el contacto con la realidad.

¿Cree que habrá un referéndum pactado en Escocia o Catalunya a medio plazo?

En Escocia tal vez, dependiendo del Brexit. En Catalunya, lo dudo mucho.




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La lección catalana de Sir John Elliott. ABC. 19/10/2018


«Las consecuencias de aferrarse con excesiva fuerza a un pasado inventado o distorsionado pueden conducir al desastre con demasiada facilidad», advierte Elliott

Pasado mañana el Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC) rinde homenaje en el Archivo de la Corona de Aragón a Sir John Elliott, el hispanista británico que mejor conoce la historia de Cataluña. Una relación de más de sesenta años. Elliott llegó a una Barcelona de posguerra en la que otro maestro de historiadores, Jaume Vicens Vives, trabajaba con denuedo para desescombrar de mitos y leyendas la crónica catalana de los siglos. Nadie hacía pensar entonces que los esquemas autoritarios que antaño habían proscrito la lengua y cultura vernáculas iban a reproducirse, del revés, hogaño.

En 2012, cuando el procés comenzó a perturbar la convivencia en la que tanto perseveró el Honorable Tarradellas, Elliott publica Haciendo Historia (Taurus): al recordar la gestación de su primer libro La rebelión de los catalanes sobre la Guerra dels Segadors, radiografía la querencia de los nacionalismos por diseñar un mirífico Edén al que habrá que retornar tras la ansiada secesión del «estado opresor» de turno: «Las consecuencias de aferrarse con excesiva fuerza a un pasado inventado o distorsionado pueden conducir al desastre con demasiada facilidad», advierte.

El historiador distingue dos síndromes: el del pueblo escogido y el de la víctima inocente. El síndrome del pueblo elegido, apunta Elliott, «inclina a un planteamiento del pasado concebido en términos esencialistas, según el cual los logros nacionales se ven como derivados de las características especiales (espirituales, biológicas o raciales) inherentes a un pueblo y dirigidas a alentar los objetivos que se han fijado para ellos mismos dentro de su marco de pensamiento providencial o mesiánico». Tal síndrome alentó a las naciones que tuvieron un imperio: de Roma a la Inglaterra victoriana, pasando por la España conquistadora de América… Y también a Cataluña. Recordemos el dominio -cruel- de los almogávares en el Mediterráneo cuando «hasta los peces llevaban las cuatro barras»; la simpatía de Pujol hacia Israel o el cartel de Mas: un Moisés de Tuset rumbo a la Ítaca de Llach. En su aspecto sombrío -el biológico-racial-, las invectivas zoológicas («bestias») y genéticas (ADN de los españoles) del vicario de la Generalitat, Torra.

En cuanto al síndrome de la víctima inocente: «El efecto es imputar todas las desgracias de la comunidad a otras e ignorar o desatender deficiencias más cerca de casa». Aquí, el nacionalismo catalán se lleva la palma.

En Catalanes y escoceses. Unión y discordia (Taurus, en castellano, y Rosa dels Vents, en catalán), Elliott brinda una lección de historia comparada. Cataluña -Principado integrado en la Corona de Aragón- nunca fue un Estado independiente. Escocia, sin embargo, sí: «Con las atribuciones de un Estado europeo, no menos soberano que Inglaterra, Suecia o Francia».

La unión «por incorporación», más o menos traumática en cada caso, proporcionó beneficios a Escocia y Cataluña. Mediado el siglo XVIII, el comercio ultramarino, las mejoras en la explotación agrícola o las bases de la industrialización auspician una «aceptación creciente del régimen borbónico por la elite territorial, mercantil y empresarial y también por los estratos más bajos de la escala social, como los tenderos, artesanos y pequeños empresarios, que se habían beneficiado de la estabilidad política».

Después de medio siglo de Historia contada por los nacionalistas -Vicens Vives murió en 1960 y no pudo culminar su proyecto desmitificador- la pócima del síndrome del pueblo escogido y la víctima inocente ha envenenado a la sociedad catalana.

Al referirse a la DUI de hace un año, Elliott descarta el factor económico -recesión y agravios del «España nos roba»- como único motivo. La rebelión catalana del siglo XXI fue organizada por las clases medias o acomodadas. Perseguían «la realización de un sueño con escasos puntos de contacto con el mundo que les rodeaba». La principal responsabilidad, subraya, recae en el establishment catalán: «Este sector de la elite decidió tomarse la ley por su cuenta y llevar adelante sus planes, sin pensar en el precio que habría de pagar. De hecho, el precio le era indiferente porque vivía en su propio mundo de fantasía».

Con la fantasía histórica -explicación del 1714 como un tebeo-, política -República Catalana, Consejo de la República, Foro Cívico blablabla-, la apelación a la calle -la CUP, la ANC, Òmnium, los CDR- y la «franquistización» de España se alimenta el discurso separatista: «Por mucho que los independentistas lo afirmaran, la España del siglo XXI no es la España del general Franco, ni tampoco había sido España durante siglos poco más que un Estado represor», apostilla Elliott. Después de tantos años de contacto con la sociedad catalana, el hispanista lamenta que ahora esa sociedad «se mire al ombligo y comience a autodestruirse».

La declaración unilateral de independencia, afirma, fue una locura de imprevisibles consecuencias. Su conclusión: «Al emprender este desgraciado proceso, que se metamorfoseó demasiado fácilmente en el procés, el nacionalismo catalán, pese a su cara amable, ha sido incapaz de disimular la fealdad que escondía tras la sonrisa».

Demoledor.

Sergi DoriaSergi Doria

 




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John H. Elliott: “El principal error de los independentistas fue vivir en una realidad virtual”. El País, 19/10/2018


El hispanista publica el libro “Escoceses y catalanes. Unión y discordia”

John H. Elliot (Reading, Reino Unido, 88 años) disfruta de la calma que rodea su casa victoriana, a las afueras de Oxford. Una paz necesaria tras su inmersión, en los últimos cuatro años, en dos de los terremotos políticos más divisorios que ha vivido Europa: el referéndum por la independencia escocesa y el procés catalán. Tiene opiniones claras sobre ambos, pero en su nuevo libro, Escoceses y catalanes. Unión y discordia (Taurus), ha perseguido la objetividad y buscado la perspectiva amplia del pasado para intentar explicar que nada surge espontáneamente.

Pregunta. El sentimiento de agravio es una constante en su libro. ¿Ha sido algo equiparable en Escocia y Cataluña?

Respuesta. Ha sido más fuerte en Cataluña, aunque en Escocia también ha existido. El victimismo ha existido en los dos, pero han tenido muchos más motivos para sentirse así los catalanes que los escoceses. Quizá después de la rebelión de 1745 y su posterior represión hubo una rabia extendida en algunos sectores de la sociedad escocesa, pero el modo en que el Gobierno británico les ha dejado manejar sus propios asuntos no les ha dado muchos motivos para esa rabia. Y los propios escoceses se han esforzado en influir en la política del país. Reino Unido ha tenido seis primeros ministros escoceses.

P. Algo que usted señala que no ocurrió con Cataluña.

R. Ha habido muy pocos ministros catalanes. De hecho, Franco tuvo más ministros catalanes, con los tecnócratas, que en Gobiernos precedentes. Quizá las cosas hubieran sido de otro modo si los catalanes hubieran mostrado más interés. Con la excepción de Prim o Cambó, es difícil encontrar políticos catalanes interesados en los asuntos de gobierno de España. Siempre han mostrado más interés en influir desde fuera que en formar parte de los niveles altos de la política.

P. Después de todo lo sucedido, ¿cree que España ha entrado en una depresión que ensombrece el éxito colectivo que fue la Transición?

R. Estoy de acuerdo en que es deprimente, en que las cosas fueron muy mal. Pero hay muchas razones para explicarlo. La crisis económica de 2008 fue clave en todo este asunto. Concedió a los oportunistas y a los demagogos la oportunidad de hacerse oír. Los partidos políticos estaban cada vez más fosilizados. Había mucha fragmentación política y la irrupción de unas redes sociales que contribuyeron a que gobernar fuera mucho más difícil. Si a todo esto le añades el surgimiento de movimientos nacionalistas fuertes, llegas a la sensación de que todo se estropeó.

P. Y unas generaciones nuevas que veían las cosas de otro modo.

R. Exacto. No recuerdan a Franco. No recuerdan la Guerra Civil, no recuerdan la Transición y de hecho tienen muy poco sentido de la historia. Después de ver lo que supuso la dictadura de Franco en Cataluña, y después de ver los que, a mi juicio, han sido los mejores años en la historia de Cataluña, entre 1978 y 2008, que las cosas hayan empeorado de este modo resulta bastante deprimente. Habrá que pensar a largo plazo, admitir que quizá no sea fácil encontrar una solución, tal vez durante toda una generación, intentar mantener el diálogo todo lo que sea posible durante estos años y, sobre todo, ponerse en la piel del otro.

P. ¿Por qué no fue posible una narrativa que resultara igual de atractiva que la independentista?

R. En parte por la falta de habilidad de los políticos españoles. Su miedo histórico a la fragmentación les ha llevado a tener un discurso muy centralista. Viene ya de los liberales del siglo XIX, que se basaron en el modelo francés. No se ha logrado imponer la narrativa de una España diversa, con toda la riqueza que conlleva. La Constitución de 1978 aceptó esa idea de la pluralidad de España, pero luego los políticos no la han desarrollado y han caído de nuevo en el discurso centralista. Y eso es desastroso, porque refuerza a los independentistas. La narrativa británica, sin embargo, era una historia de éxito, al menos hasta la década de los setenta del siglo pasado. Y es más fácil identificarse con una historia de éxito que con una de fracaso. Por eso los escoceses, hasta hace poco, estaban encantados de sumarse a la historia de la democracia parlamentaria, el éxito industrial y el éxito imperial de Gran Bretaña.

P.Hasta hace poco, porque el sentimiento independentista ha surgido con fuerza en los útimos años años en Escocia.

R. Las cosas empezaron a torcerse con el hundimiento de la industria nacional escocesa en la década de los setenta. Descubrieron además petroleo en el Mar del Norte y tuvieron la sensación de que se bastaban por si solos. Y el Gobierno de Thatcher, que desmanteló sus industrias, era muy antiescocés en muchos sentidos. Todo eso alienó a una generación de escoceses, que dio la espalda al Gobierno de Londres.

P.¿Qué le pareció el papel del Rey en la crisis catalana?

R. Me resulta difícil juzgar. El papel de la Monarquía es mantenerse por encima del conflicto político. No sé qué razones motivaron ese discurso, pero creo que hubiera sido más eficaz si se hubiera dirigido a esa parte neutral de los catalanes que no sabían de qué lado tirar. Y unas pocas palabras en catalán, sin duda, hubieran ayudado. Habrían llevado el péndulo al centro en vez de desplazarlo al otro extremo.

P. ¿En qué falló el Gobierno de Mariano Rajoy?

R. Creo que usar exclusivamente la vía judicial fue un profundo error. Rajoy fue incapaz de ver la dimensión del problema catalán que estaba emergiendo en ese momento. Esa estrechez de miras tanto de él como del Partido Popular fue un desastre. Su falta de flexibilidad, su falta de voluntad en entender a la otra parte. Porque está claro que hay un hecho diferencial en Cataluña y los catalanes quieren que esa diferencia sea reconocida. Quieren que se acepte que son algo históricamente diferente al resto.

P. ¿Y cuál fue el principal error de los independentistas?

R. Asumir que la independencia era posible en el mundo del siglo XXI, vivir en una realidad virtual.

 




España cuestiona la imparcialidad del grupo de trabajo de la ONU sobre el ‘procés’. El País, 28/05/2019


Torra pedirá la liberación de los presos y la retirada de las acusaciones

El texto omite que el referéndum del 1 de octubre fue declarado inconstitucional y llega a afirmar que la ley española permite este tipo de consultas, algo que no se ajusta a la realidad.

El ministro de Asuntos Exteriores en funciones, Josep Borrell, interviene el martes en una conferencia internacional en Palma de Mallorca. En vídeo, el Gobierno critica el informe de la ONU que descalifica la detención de los políticos independentistas CATI CLADERA (EFE) | ATLAS

España plantea “dudas sobre la independencia y la imparcialidad” del informe de un grupo de trabajo de la ONU que considera arbitrarias las detenciones de tres de los encausados del procés que guardan prisión preventiva: el exvicepresident de la Generalitat Oriol Junqueras, el exdirigente de la asociación ANC Jordi Sànchez y el responsable de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. El Gobierno reaccionó este miércoles con dureza a la publicación de ese documento, adelantado el martes por EL PAÍS, al considerar que sus redactores no respetan la separación de poderes en España por pedir la excarcelación de los tres presos. El Ministerio de Exteriores sugiere, además, que la publicación del informe en este momento busca influir en el juicio que se desarrolla en el Supremo.

“Es especialmente grave que este grupo de trabajo haya emitido su informe poco antes de que la causa que se sigue en el Tribunal Supremo contra los denunciantes quede vista para sentencia. Una lamentable circunstancia que podría ser interpretada como una interferencia en un proceso penal en marcha”, destacó Exteriores en un comunicado, que insta a este órgano, dependiente del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, a “reforzar el rigor, la independencia y la ecuanimidad de sus trabajos y permanecer alerta ante los intentos de manipulación”.

El Ejecutivo recuerda que prácticamente al mismo tiempo que se emitía esta opinión, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos desestimaba una demanda del secesionismo por presuntas vulneraciones de derechos similares a las que el grupo de trabajo de la ONU sí da crédito. “Estos procedimientos, que son importantísimos, no pueden desvirtuarse por actuaciones como esta”, señaló la secretaria de Estado de la España Global, Irene Lozano, a EL PAÍS. “Están siendo manipulados”, concluyó Lozano.

En sentido opuesto, el presidente de la Generalitat catalana, Quim Torra, juzgó “demoledora” la opinión de los expertos, que no hablan en nombre de la ONU, y avanzó, en una declaración institucional, que se dirigirá a la Fiscalía para que pida al Supremo “la retirada de todas las acusaciones y la libertad inmediata” de los presos del procés. Torra cree que el Ejecutivo español “dilapida toda la credibilidad democrática” y aprovecha el episodio para insistir “en la determinación de construir una Cataluña libre y republicana”.

El grupo de trabajo sobre detención arbitraria examina los casos de posibles vulneraciones de derechos en las detenciones por un mandato específico que le fue dado en 1991. Los abogados de los tres presos preventivos recurrieron a este órgano, que ha emitido ahora una comunicación. La deliberación de este grupo considera que el encarcelamiento de Junqueras y los Jordis responde más a sus opiniones independentistas que a delitos reales. El texto omite que el referéndum del 1 de octubre fue declarado inconstitucional y llega a afirmar que la ley española permite este tipo de consultas, algo que no se ajusta a la realidad.




Un grupo de trabajo de la ONU pedirá hoy la libertad inmediata de Junqueras y ‘los Jordis’. La Vanguardia, 29/05/2019


Solicitarán una indemnización para los políticos presos y una investigación independiente.

El abogado inglés que representa a Oriol Junqueras, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart ante la ONU, Ben Emmerson, anunció ayer que este miércoles saldrá a la luz el informe del grupo de Trabajo sobre las Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas sobre el encarcelamiento de los tres líderes políticos y sociales. Un documento que ya se habría filtrado y que se posiciona como una victoria para los independentistas.

Según avanza El País, el Grupo de Trabajo contra la Detención Arbitraria (WGAD, por sus siglas en inglés) de la ONU considera que las detenciones de Junqueras y los ‘Jordis’ fueron arbitrarias. Creen que la privación de libertad de estos tres líderes vulnera los principios de la declaración universal de derechos humanos. Por este motivo pedirán hoy abiertamente la puesta en libertad inmediata de los presos, indemnizaciones a los encausados y una investigación exhaustiva e independiente.

La ONU se pronuncia tras el varapalo del TEDH a los líderes del ‘procés’

Este comunicado coincide con la recta final del juicio del procés, que es donde se dictaminará si los presos continúan en prisión o no, y justo un día después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) desestimara de forma contundente el recurso de los líderes del procés contra la suspensión del pleno del Parlament que debía proclamar la independencia unilateral de Catalunya.

Mediante un tuit Emmerson explicó que la esperada decisión del equipo de trabajo de la ONU será comunicada y debatida en una rueda de prensa en la Law Society de Londres, el equivalente al Colegio de Abogacía.

En invierno de 2018 este abogado especializado en derechos humanos presentó una petición para que el WGAD revisara el encarcelamiento y dictaminar si vulnera los derechos fundamentales de los líderes de un “movimiento político pacífico”. La petición instaba a este Grupo de Trabajo a exigir al Gobierno español la libertad inmediata de Junqueras y los ‘Jordis’ y poner “punto y final a las numerosas” violaciones de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

El abogado inglés que representa a Oriol Junqueras, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart ante la ONU, Ben Emmerson, anunció ayer que este miércoles saldrá a la luz el informe del grupo de Trabajo sobre las Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas sobre el encarcelamiento de los tres líderes políticos y sociales. Un documento que ya se habría filtrado y que se posiciona como una victoria para los independentistas.

Según avanza El País, el Grupo de Trabajo contra la Detención Arbitraria (WGAD, por sus siglas en inglés) de la ONU considera que las detenciones de Junqueras y los ‘Jordis’ fueron arbitrarias. Creen que la privación de libertad de estos tres líderes vulnera los principios de la declaración universal de derechos humanos. Por este motivo pedirán hoy abiertamente la puesta en libertad inmediata de los presos, indemnizaciones a los encausados y una investigación exhaustiva e independiente.

La ONU se pronuncia tras el varapalo del TEDH a los líderes del ‘procés’

Este comunicado coincide con la recta final del juicio del procés, que es donde se dictaminará si los presos continúan en prisión o no, y justo un día después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) desestimara de forma contundente el recurso de los líderes del procés contra la suspensión del pleno del Parlament que debía proclamar la independencia unilateral de Catalunya.

Mediante un tuit Emmerson explicó que la esperada decisión del equipo de trabajo de la ONU será comunicada y debatida en una rueda de prensa en la Law Society de Londres, el equivalente al Colegio de Abogacía.

En invierno de 2018 este abogado especializado en derechos humanos presentó una petición para que el WGAD revisara el encarcelamiento y dictaminar si vulnera los derechos fundamentales de los líderes de un “movimiento político pacífico”. La petición instaba a este Grupo de Trabajo a exigir al Gobierno español la libertad inmediata de Junqueras y los ‘Jordis’ y poner “punto y final a las numerosas” violaciones de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

El pasado mes de julio la demanda se amplió a los exconsellers Josep Rull, Raül Romeva y Dolors Bassa, encarcelados en marzo de 2018. Emmerson también presentó una demanda en nombre de Carles Puigdemont ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU contra el Estado español.

La actuación del Gobierno podría ser un “peligroso precedente”

Según los letrados, la actuación del Gobierno supone un “peligroso precedente” a nivel internacional y vulnera los compromisos del Estado con la comunidad mundial porque se encarcelaron a líderes de movimientos políticos pacíficos. El texto tenía 26 páginas con cerca de 170 puntos y 37 anexos con documentación sobre el proceso judicial, noticias y otros informes.

El escrito repasaba el proceso judicial desde octubre hasta finales de enero de 2018 y las supuestas faltas de garantías procesales. También hacía referencia a precedentes internacionales parecidos en Francia, Marruecos o Venezuela, donde la ONU se ha pronunciado, e incluye declaraciones de la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaria, y del exministro del Interior, Ignacio Zoido, que evidencian la supuesta parcialidad del Gobierno y los tribunales españoles, que habrían actuado de manera diferente en los tribunales catalanes, a la jurisprudencia anterior de la Audiencia Nacional y a la opinión del redactor del delito de rebelión en el Código Penal, Diego López Garrido.

Las conclusiones de este organismo de la ONU no son vinculantes, pero son un elemento “importante” para el Estado y para cualquier tribunal internacional. Este Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas ha fijado una posición sobre la vulneración de derechos humanos en países como Venezuela, Ruanda, Reino Unido o Irán.

El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria es un mecanismo creado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Ahí varios expertos en la materia investigan detenciones que puedan atentar contra los principios establecidos por tratados internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Este organismo ya emitió un comunicado después del referéndum del 1 de octubre donde hacía un llamamiento al Gobierno para que respetara de lleno los derechos fundamentales, como la libertad de reunión y asociación, e instaba a que hubiera diálogo político.