El significat filosòfic de l’Holocaust. Jaume Farrerons

Parlar d’un significat filosòfic de l’Holocaust té com a supòsit que n’existeixi abans un de comú. Tothom coneix quin és aquest significat comú de l’Holocaust: cada dia, els mitjans de comunicació, la premsa, la «cultura», els polítics, els «referents morals de la societat», etc., esmenten directament o indirecta «l’Holocaust».
Ens podríem fer la pregunta de per què aquesta exclusivitat i insistència en l’Holocaust, quan hi ha malauradament, ben entrats els temps moderns, molts altres genocidis, crims de guerra i crims contra la humanitat dignes de menció i condemna, alguns dels quals són totalment desconeguts per la majoria de la població. És el cas de l’extermini de 10 milions de congolesos pel rei Leopold I de Bèlgica… Sí, la «petita Bèlgica», envaïda pels alemanys, va perpetrar, abans que no existís el partit nazi, un crim que supera en nombre les víctimes jueves «oficials» de l’Holocaust.

¿Pero de verdad sirve para algo leer a Kant? ABC, 4/12/2015

El debate entre los candidatos Pablo Iglesias y Albert Rivera en televisión trae de nuevo a la palestra la discusión sobre la importancia de la filosofía en nuestras vidas.La noticia de que la filosofía sería eliminada en cuarto de la ESO y en segundo de Bachillerato, siendo sustituida por religión o valores éticos o, en el caso del curso superior, como una optativa compitiendo con religión levantó una gran polvareda social. Algunas voces críticas fueron encaminadas al rechazo frontal que cierta parte de la población tiene contra la religión. Otras, las más exigentes en la cuestión académica, levantaron sus voces porque no parece probable que exista una formación sin haber estudiado un mínimo de filosofía.

El problema cultural del “fascismo” . Jaume Farrerons. 1987

El fascismo se dice de muchas maneras. Podemos hablar en efecto, del fascismo político como algo ya de por sí bastante indefinido, pero a la par existiría también un fascismo metapolítico, harto más vago y difuso aún que el primero. Los términos “nazi”, “totalitarismo”, “racismo”…- y derivados, suelen emplearse como sinónimos de “fascismo”; pero de entre todos ellos, y aún así atestiguando ya el quantum de “especifidad semántica” comúnmente asignado a los demás, sólo “nazi” conserva la fuerza del “original”. El vocablo estrictamente político se aplica tanto a los “comprensibles de suyo” y “clásicos” fascismos “de derecha”, cuanto a los menos obvios fascismos “izquierdistas”, extendiéndose asimismo el campo de significación más allá del período contemporáneo -v.g.: en la literatura de anticipación- o, antes de él, a “Alemania”, Asiria, Esparta, a los confederados americanos… “Se” habla en fin de una “mentalidad” y de un “carácter” fascistas, de un “macho” sexual explotador intrínsecamente fascista, de un “tecno fascismo” entre los ecologistas, etcétera.

La visión del arte moderno de D’Ors se recrea en una exposición. El País. 23/05/1997

El Museo Nacional Reina Sofía, en Madrid, presentó ayer la exposición Eugenio d’Ors, del arte a la letra, abierta hasta el 30 de septiembre en las salas temporales de la segunda planta, dedicadas a mostrar los fondos del museo. La muestra recorre el arte moderno español de principios de siglo de la mano del escritor, crítico de arte y animador cultural Eugenio d’Ors (Barcelona, 1881-Vilanova i la Geltrú, 1954).La figura de Eugenio d’Ors domina la crónica artística en las primeras décadas del siglo, a través de su magisterio y fomento del arte moderno, sobre todo con la iniciativa de la Academia Breve de Crítica de Arte. En opinión de la comisaria de la exposición, Laura Mercader, su trabajo es poco conocido por la falta de investigaciones en su amplia obra y “la falta de rigor y alcance global en el tratamiento de toda la literatura artística dorsiana”.