Castilla y Aragón en el descubrimiento de América. Víctor Balaguer

¿No es verdad, señores míos muy distinguidos, los que medispensáis la merced de asistir á esta conferencia, no,es verdadque hay algo que puede parecer singular, y también misterioso,y también providencial, en la unión de Aragón y de Castilla, ypor consiguiente, en la incorporación de estos reinos y funda-ción del de España, si se atiende á que los llamados á realizar•esta grande obra fueron dos monarcas, cuyo origen debe con-siderarse como ilegítimo por los partidarios del derecho divino,por los mantenedores del clasicismo litúrgico y de la tradiciónortodoxa?Porque, en efecto, es cosa singular. Si antes no se hizo estaobservación, paréceme llegado el momento de hacerla y de pe-dir que fijen en ello su atención los creyentes, los pensadores,y los filósofos.

La recuperación del Socialismo.E.F. Schumacher

anto las consideraciones teóricas como la experiencia práctica me han llevado a la conclusión de que el socialismo es de interés solamente por sus valores no económicos y por la posibilidad que crea para la derrota de la religión de la economía. Una sociedad regida principalmente por la idolatría del enrichissez-vous, que festeja a sus millonarios como a héroes, no puede ganar nada a través de la socialización que no pudiera ganar también sin ella.
No es sorprendente que muchos socialistas en las llamadas sociedades avanzadas, que son (lo sepan o no) devotos de la religión de la economía, se estén preguntando hoy día si es que la nacionalización no está realmente fuera de lugar. Causa un montón de problemas, así que, ¿para qué preocuparse por ella? La extinción de la propiedad privada por sí misma no produce resultados espectaculares; todavía hay que trabajar por todo aquello que tiene valor con devoción y paciencia. El perseguir la viabilidad financiera, combinado con el perseguir altos objetivos sociales, produce muchos dilemas, muchas aparentes contradicciones e impone cargas muy pesadas sobre la dirección empresarial.

El significat filosòfic de l’Holocaust. Jaume Farrerons

Parlar d’un significat filosòfic de l’Holocaust té com a supòsit que n’existeixi abans un de comú. Tothom coneix quin és aquest significat comú de l’Holocaust: cada dia, els mitjans de comunicació, la premsa, la «cultura», els polítics, els «referents morals de la societat», etc., esmenten directament o indirecta «l’Holocaust».
Ens podríem fer la pregunta de per què aquesta exclusivitat i insistència en l’Holocaust, quan hi ha malauradament, ben entrats els temps moderns, molts altres genocidis, crims de guerra i crims contra la humanitat dignes de menció i condemna, alguns dels quals són totalment desconeguts per la majoria de la població. És el cas de l’extermini de 10 milions de congolesos pel rei Leopold I de Bèlgica… Sí, la «petita Bèlgica», envaïda pels alemanys, va perpetrar, abans que no existís el partit nazi, un crim que supera en nombre les víctimes jueves «oficials» de l’Holocaust.

John Elliott recorda que una part dels catalans vol el «doble patriotisme». Diari de Girona. 30/10/2018

A l’historiador i hispanista britànic John H. Elliott el preocupa la «polarització» de la societat catalana i recorda l’existència d’una important part de catalans que defensen el seu «doble patriotisme». Entrevistat amb motiu de la presentació a Espanya del seu llibre Catalanes y escoceses. Unión y discordia (Taurus), el premi Príncep d’Astúries de Ciències Socials de 1996 assegura que Catalunya «és una societat en aquest moment molt polaritzada», i això li sembla «molt preocupant». El mestre d’hispanistes, internacionalment alabat per les seves investigacions sobre la història d’Espanya, enquadrada en el marc europeu i americà, defensa en el seu llibre el concepte de la doble lleialtat.

I en la conversa també admet la triple lleialtat, si per exemple s’incorpora el sentiment de pertinença que afecta la Unió Europea.

La Historia los juzga ya. El Mundo. 27/09/2018

Sir John H. Elliott regresó hace unos meses a Cataluña. Visitó el monasterio de Poblet, primaveral y perdido. Se asomó al balcón del Ayuntamiento de Barcelona, donde recordó el fiasco de Companys. Y adelantó a un grupo de privilegiados parte del contenido de su próximo libro, una imponente -y previsiblemente polémica- historia comparada de Cataluña y Escocia. Cuando se marchó, lo hizo preocupado. Con la tristeza del que conserva la memoria y acaba de perder la fe. Elliott es el más grande hispanista vivo. Y uno de los mayores expertos en la historia de Cataluña. En 1999, recibió la Cruz de Sant Jordi de manos del entonces presidente Pujol, que en su discurso citó la obra del historiador de forma selectiva: sólo los párrafos que adornaban su relato de una Cataluña compacta y en combate contra España. «Típico político», pensó Elliott. «Típico nacionalista», hubiera podido decir.

John H. Elliott: “Los líderes independentistas catalanes viven en un mundo de fantasía”. El Periódico. 4/11/2018

Pensar en el problema catalán como solo jurídico y constitucional estrecha los horizontes e impide la entrada creativa e imaginativa en un diálogo que también tiene que ser político. Rajoy fue demasiado inflexible en su respuesta, no se dio cuenta de la gravedad de la cuestión nacional catalana. Yo que viví en Barcelona en los años 50 y vi la represión durante la dictadura de Franco entiendo perfectamente la insistencia, tras su muerte, en recuperar la identidad del idioma como símbolo de una nación (algo que no ocurre en Escocia).